
Aprovechemos la lluvia de gracias y bendiciones que Dios concede a quienes desagravian el Inmaculado Corazón de María los primeros sábados de mes.
Fue solicitado por la Virgen en Fátima (donde el día profetizado para la aparición, el sol bailó ante la mirada de miles de personas incluyendo ateos que odiaban la Religión y donde Juan Pablo II puso en la corona de la Virgen, la bala destinada a asesinarlo, milagrosamente desviada por la mano maternal de María):








