jueves, 14 de enero de 2016

Si llamas al demonio, él viene luego a cobrar la factura


La Gúija o Charlie-charlie, juegos peligrosos con el demonio.
por Alvaro Real

Acaba de estrenarse la película: “Exorcismo en el Vaticano”, una película en la que se habla de comportamientos demoníacos y se muestran supuestas posesiones o “infectaciones”.
¿Es esto real? ¿Ocurre tal y como lo cuenta la película? En el programa “Fin de Semana” de la Cadena COPE entrevistaron al sacerdote José María Muñoz Urbano, exorcista oficial de la diócesis de Córdoba quien explicó cómo los exorcismos se siguen solicitando, incluso “cada vez más”: “La gran razón es la crisis espiritual que tenemos, cada vez se trata menos el tema de Dios y hoy en día en las Redes Sociales encontramos el tema del espiritismo muy a mano”.
Las consecuencias de todo este juego con lo demoníaco son las posesiones o infectaciones y el sacerdote explica que en Internet se puede encontrar fácil información para güiras y rituales satánicos: “Esto lo tiene un joven a mano y esta jugando con el demonio”.
Se trata de cosas muy serias: La güija es bastante peligrosa. “Un 70% de casos que me encuentro de posesiones o personas infectadas por el demonio es por jugar con la Güija”, explica este sacerdote que muestra que muchas veces se realiza por curiosidad: “por intentar hablar con un difunto…se juega con esto y luego en la casa suceden cosas extrañas… o personas que de repente comienzan a tener un malestar o cosas que no funcionan”.
“Cuando se llama al demonio, él viene a cobrar la factura”, afirma muy serio el sacerdote que muestra que la tarea del exorcista es, en primer lugar: “poner a la persona en gracia de Dios”. “Esto no es magia. Para que Dios pueda curarte y echar los demonios tú tienes que estar cerca de Dios”.
José María Muñoz Urbano explica que con el tema de la “güija” o Charli-charlie…con estas películas la gente se acerca por curiosidad y luego llega la factura. No obstante para saber si hay una posesión o acción demoníaca él recomienda tres criterios: Primero acercarse al párroco que conozca, luego pasar por un psicólogo y finalmente ir al exorcista, si ni el párroco ni el psicólogo ven nada raro. “Algunos ven demonios en lo que son problemas humanos”, concluye el exorcista oficial de Córdoba.

Aleteia  (13 enero, 2016)

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