martes, 29 de marzo de 2016

Ex líder del grupo Femen en Brasil reafirma: “El feminismo es el movimiento más intolerante que he conocido”


Sara Winter cambió la intolerancia y el odio del feminismo radical por “valores tradicionales” como Dios y el combate al aborto.

Ella tiene 23 años, hizo ruido como líder del grupo radical Femen en Brasil, abandonó el movimiento en 2013 y hoy se declara públicamente contraria al aborto y fiel a Dios, diciendo:
El feminismo es el movimiento más intolerante que he conocido.
Sara Winter concedió esta semana una entrevista al portal G1.com. A continuación algunas de sus afirmaciones sobre la realidad del universo feminista militante y sobre su nueva visión del mundo, de acuerdo a la entrevista.
Aborto
Dentro de los grupos feministas es muy fácil encontrar Cytotec (medicamento abortivo). Si dices que estás embarazada, que no tienes esposo, inventas cualquier historia, rápidamente consigues las píldoras abortivas.
Drogas y sexo libre
Existe presión para el uso de las drogas, para desconstruir la monogamia que, para el movimiento, es una institución creada por el patriarcado para hacer que la mujer sea sumisa.
Tienes que estar a favor de las drogas, de ideologías que llevan a las personas a relacionarse con muchas otras personas al mismo tiempo. Eso me impactó mucho.
Un movimiento histérico, mentiroso e intolerante
Ese es el movimiento más intolerante que he conocido en la vida. Sólo apoya a mujeres que siguen un manual específico: tienes que ser de izquierda, no puedes ser cristiana, no puedes ser heterosexual y tienes que comenzar a deconstruir tu estética. Si la mujer se alisa el pelo, se pinta, usa tacones, tienes que dejar de hacerlo. Muchas veces tienes que dejar que te crezca el pelo. Algunas mujeres se sienten cómodas así, otras no. Pero si lo haces, tendrás más voz dentro del movimiento. Entonces te reconstruyen tu estética, tu creencia, tu orientación sexual, tu postura política.
Definiría el feminismo como odio, histeria, mentira y seducción (…). Odio porque no existe tolerancia con nadie que no esté de acuerdo al 100% con las pautas. Histeria porque en todo y cualquier acción que la gente ve están cada vez más irrespetuosos, están pintando iglesias, rompiendo santos, haciendo cosas de extremo mal gusto. Mentira porque engaña a las chicas más jóvenes diciendo que el feminismo es algo guay y revolucionario. Y seducción porque tiene la idea de que el feminismo te va a ayudar, pero cuando llegas no es nada de eso.
Propaganda engañosa
La propaganda que el movimiento hace es bonita. Yo sería muy feliz si el feminismo fuera exactamente como la propaganda dice que es: mi cuerpo, mis reglas, todas las mujeres son fuertes, son guerreras, están preparadas para todo. No estamos a favor de la lucha contra la violencia a la mujer, estamos a favor de que la violación acabe. Cualquier ciudadano de bien está a favor de todas esas cosas, pero el feminismo lo hace de una manera sensacionalista y exagerada y eso llega a las personas, principalmente a las jóvenes adolescentes.
Arrepentimiento
En Belo Horizonte, rompí una tienda entera y me arrepiento mucho porque estoy contra la violencia. En otra ocasión, estaba con una activista caracterizada de Jesucristo y la gente besaba la cruz. Hice un video y pedí perdón a todos los cristianos porque entendí que ofender a otras personas, razas, creencias y étnicas no era el camino para conseguir lo que yo quería. Pero en general no me arrepiento de mi militancia porque lo hice de corazón, pensaba realmente que podría cambiar el mundo.
Persecución
La persecución que sufro hoy es infinitamente mayor a la que sufría. La ciudad (de San Carlos, SP, donde Sara vive) es un antro izquierdista, feminista a causa de las universidades. Tengo mucho más miedo ahora que antes. Nunca pensé que tendría miedo de las personas que dicen que van a proteger a las mujeres. Esa persecución se da porque yo se todo lo que pasa ahí dentro, todas las estrategias de dominación mental, lavado de cerebro, lavado de dinero, organizaciones que financian, y ahora lo estoy diciendo.
Reacción de los cristianos
Las personas me quieren más ahora. Me quedé sorprendida con ello, principalmente con los cristianos, que nunca pensé que me fueran a perdonar. Yo recibo muchos mensajes, alrededor de cincuenta al día, en mis redes sociales. Dicen: ‘Ahora sí representas a la mujer brasileña’. Entendí que mi militancia le hacía pasar vergüenza a la mayoría de las mujeres, porque ellas no quieren ser representadas por una muchacha loca, histérica, desnuda gritando a favor del aborto. Ellas quieres que una mujer represente los intereses como en la salud específica del cuerpo de la mujer, en la educación.
Maternidad, defensa de la vida y educación de los hijos
Vi tantas cosas malas en el feminismo que cuando descubrí que sería madre dije: ‘¿y ahora?’. Sentí la vida que crecía dentro de mí, tanto en mi alma como en el cuerpo. Ahí conocí muchos proyectos provida que acogen a mujeres que desisten de abortar y son acogidas para conducir la gestación a su término (…). Quiero que mi hijo, (hoy con 6 meses de edad) sepa respetar a una mujer. Quiero criarlo para que sea una persona cordial y gentil, con valores de voluntariado. Quiero criarlo en base a los diez mandamientos de la Biblia. Pienso que eso es muy importante, aunque muchos valores se hayan perdido hoy en día. Pero quiero rescatar eso.
Dificultades y perspectivas
Doy conferencias y gano R$ 10 por libro vendido en Internet. Aún no recibo la pensión de mi hijo y mi nombre está sucio. Mi madre me ayuda como puede, pero estoy sola y tengo que pagar el alquiler, las cuentas de agua y luz. He vendido todo lo que tenía de valor para intentar pagar mis deudas. Tengo fe que algún día eso va a mejorar. Quiero escribir un nuevo libro contando experiencias de ex feministas que salieron del movimiento y fueron perseguidas. También quiero ingresar en la política, un sueño que tengo desde niña. Quiero combatir la violencia contra la mujer y proponer mejorías en el área de salud y la educación. Se que en la política puedo hacer algo de manera más sustancial, mejor que quedarme protestando en la calle con los senos de fuera”.
Reacciones feministas
Tras el reportaje al portal G1.com, los movimientos feministas presentes en San Carlos, SP, como Mulheres em Luta, el colectivo Juntas y las Promotoras Legais Populares, negaron las prácticas denunciadas por Sara Winter.
Otros casos
Sara Winter no es la primera figura emblemática del feminismo militante que se replantea su propia postura y denuncia las desviaciones y prevenciones ideológicas del movimiento. La famosa norteamericana Camille Paglia concedió una devastadora entrevista a Folha de S. Paulo en abril del año pasado, declarando que “el feminismo contemporáneo está haciendo que las mujeres retrocedan”, porque “la ideología feminista del presente está enferma, indiscriminada y neurótica. Y, más que nada, no permite que la mujer sea feliz”.
Otro testimonio de gran persecución es el de Catherine Quinn, que titula así su propio relato: “Yo era una feminista pagana, hedonista y movida por el odio contra los hombres. Ahora soy católica y quiero contar mi historia”.

ALETEIA TEAM  28 MARZO, 2016

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