jueves, 14 de abril de 2016

Diez ideas de Chesterton sobre “los asesinos de la familia”.


Frases que conectan, a la perfección, con la espiritualidad del Papa Francisco.
por Jaime Septién.


Para nadie es un secreto que Gilbert Keith Chesterton, no obstante no haber tenido un hijo, fue uno de los grandes defensores de la familia en la Inglaterra de principios del siglo XX.
Son cientos, quizá miles de sus escritos que atestiguan una máxima, inventada por el mismo Chesterton, de que quienes atacan a la familia “no saben lo que hacen porque no saben lo que deshacen.”
Chesterton, corpulento y locuaz, agudo y fenomenal, dejó frases luminosas e irónicas, avanzadas y conservadoras sobre todos los aspectos del catolicismo, religión a la cual se convirtió –dicen—después de haber escuchado un sermón de un sacerdote en Londres.
La leyenda cuenta que al final de la Misa a la que había asistido Chesterton, refugiándose de un aguacero imprevisto, fue a la sacristía a pedir el bautismo, pues quería entrar en la Iglesia católica después de haber escuchado al padre en su homilía.
El cura, ufano, le preguntó qué había oído en su sermón que lo impulsara al bautismo, a los que el rey de la paradoja contesto algo así como: “Si la Iglesia católica ha sobrevivido 2.000 años con sermones tan malos como el suyo, es la Iglesia verdadera.”
Bromas aparte, ahora con la publicación de la Exhortación postsinodal “La alegría del amor” sobre la familia, creemos un deber de Aleteia, aportar al menos diez frases de lo que el propio Chesterton llamó –y que no necesita muchas explicaciones para entender a qué se refería—“los asesinos de la familia.” Frases que conectan, a la perfección, con la espiritualidad que a las conclusiones de ambos sínodos, el extraordinario de 2014 y el ordinario de 2015, imprimió el Papa Francisco:
1. “Es indudable que vemos ahora a esta institución doméstica en sus desventajas, luchando por la vida y casi hecha pedazos por las fuerzas del materialismo y del capitalismo.”
2. “La respuesta a cualquiera que hable del exceso de población es preguntarle si él mismo es parte de ese exceso de población; o si no lo es, cómo sabe que no lo es.”
3. “El verdadero y normal control de la natalidad se llama control de uno mismo.”
4. “En el momento en el que la sexualidad deja de ser un siervo, se convierte en un tirano.”
5. “La próxima gran herejía va a ser sencillamente un ataque a la moralidad, y en particular a la moralidad sexual (…) La locura de mañana no está en Moscú sino mucho más en Manhattan.”
6. “El sexo es un instinto que produce una institución, es algo positivo y no negativo, noble y no ruin, creador y no destructor, porque produce esa institución.”
7. “Pero lo que los periódicos capitalistas llaman control de la natalidad, no tiene nada que ver con el control. Más bien es la idea de que la gente debería estar por completo y absolutamente sin control alguno, siempre que pueda esquivar todo lo que es positivo y creativo, inteligente y digno de un ser libre.”
8. “Nosotros tenemos mucha más esperanza en las familias humanas y en su poder de encontrar la felicidad que quienes desean prevenir los nacimientos; podemos estar equivocados, pero no podemos ser mórbidos.”
9. “De cualquier forma, lo cierto es que el sexo puede ser usado con seriedad para construir algo o con frivolidad, para echarlo todo a perder.”
10. “Hay niños que no son deseados, pero ¿quiénes no los desean? Este individuo no quiere decir que los padres no quieren tenerlos. Lo que quiere decir es que los patrones no quieren pagar apropiadamente a los padres.”

Aleteia  (12 ABRIL, 2016)

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