martes, 3 de mayo de 2016

Cardenal Müller: «La misericordia va unida inseparablemente a la conversión»

LA CRISIS DE FE NO SE SOLUCIONA CON PARCHES SIN FUNDAMENTO EVANGÉLICO
El cardenal alemán Gerhard Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, hizo ayer tarde en Valencia un llamamiento a evitar «la ideologización que se hace de la Iglesia, que no tiene sentido, no somos bautizados a una ideología conservadora o progresista, somos bautizados en la Iglesia» y advirtió que la crisis de fe que no se soluciona con parches sin fundamento evangélico.


(AVAN) En la presentación ayer tarde de su libro «Informe sobre la esperanza», en la facultad de Teología de Valencia, Müller subrayó que «no es posible considerar la misión de la Iglesia como la mera realización de actividades u obras, por relevantes o necesarias que nos puedan parecer, sino que la misión propia de la Iglesia es ofrecer a Cristo redentor a la libertad de los hombres, siendo ante ellos signo e instrumento de una comunión que nace del amor de Dios y de la esperanza».

De hecho, «el fundamento de la Iglesia no es ni la reforma de la Curia, ni las finanzas vaticanas, sino la fe y poner a Cristo en el centro de la Iglesia, a través de la fe, de la esperanza y del amor, eso es lo más importante», añadió.

Por otra parte, el cardenal Müller advirtió sobre las «falsas interpretaciones» que se hacen sobre la misericordia de Dios, y subrayó que «la misericordia va unida inseparablemente a la conversión».

Además, situó entre los principales retos de la Iglesia actual el de «proponer una eclesiología confesante», porque la Iglesia es «sacramento universal de salvación» y llamó a evitar el «riesgo de todo dualismo».
«Crisis de fe que no se soluciona con parches sin fundamento evangélico»

En otro momento de su conferencia, aseguró que «estamos ante una crisis de la fe profunda y, sobre todo, de esperanza», en la que «hay que evitar soluciones de emergencia que son muchas veces parches sin fundamento evangélico».

Así, destacó que «no es solución intentar mantener un número excesivo de misas, sino un mayor acompañamiento y con más ardor, compromiso y convencimiento a los fieles, entendiendo la fe como una respuesta total a Dios».

De igual modo, invitó a «proseguir en la recepción del Concilio Vaticano II» y, ante el «problema actual de la mediocridad de nuestra vida eclesial», aseguró que para «revalorizar las distintas vocaciones, condiciones, estados de vida y oficios en la Iglesia es preciso considerarlos desde la llamada universal a la santidad, de la vida, la comunión íntima con Dios y la conversación y transformación de nuestra vida en Cristo».

Por su parte, el cardenal Cañizares agradeció al purpurado alemán un conferencia y su libro «que es una invitación a la esperanza con sentido» y aseguró que «hoy el mayor problema del mundo es su falta de esperanza». La «desesperanza está en escandalizarse de Jesucristo», subrayó.

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