miércoles, 28 de septiembre de 2016

5 tentaciones típicas del demonio y su equipo de demolición mortal

No permitamos que el demonio nos conquiste, sino que superemos al mal con bien, el enojo con docilidad y el odio con amor 

¿Tiene el demonio un equipo de demolición? ¡El estado perpetuo del seguidor de Cristo es la guerra! ¡Combate espiritual; lucha; ruda guerra es nuestro destino común! La Biblia nos recuerda: "Hijo, si te decides a servir al Señor, prepara tu alma para la batalla"(Eclesiástico 2,1), ¿no es acaso la vida del hombre en la tierra una batalla?

Los tres mayores enemigos o adversarios de los seguidores de Cristo son el demonio, la carne y el mundo. El demonio nos tienta; la carne se revela contra el espíritu; el mundo trata de seducirnos a creer que podemos encontrar la verdadera felicidad en este mundo.

En este corto ensayo, queremos presentar cinco tentaciones típicas del demonio.

Santo Tomás de Aquino llama al demonio el tentador; San Agustín lo define como un animal feroz atado a una cadena; San Pedro dice que es como un león rugiendo en busca que una presa para devorar, y finalmente San Ignacio de Loyola le llama el enemigo de la naturaleza humana.

1.- El Camuflaje.

El Papa Pablo VI dijo que el demonio tiene dos tácticas principales, dos enfoques totalmente diferentes.

El primero es hacer que la gente ponga demasiado énfasis en su presencia y poder – tanto como si él fuese más poderoso que Dios. ¡Gran error! El demonio es una simple criatura y su poder es limitado a la voluntad de un Dios Omnipotente.

El segundo, el otro extremo es que el 
demonio quisiera convencer a la humanidad de que en realidad él no existe. En esta sociedad moderna científica y racional, esto es muy frecuente. La idea común de muchos intelectuales es que el demonio simplemente es producto de nuestra imaginación o un personaje de caricaturas que se disfraza en pijamas rojas, con cuernos que sobresalen de su cabeza y una cola puntiaguda lista para atravesarte por la espalda mientras estás distraído.

Los soldados tienen grandes victorias cuando hacen ataques sorpresas; cuando sus oponentes no están atentos de la llegada feroz y de su presencia. Si el demonio puede esconderse a sí mismo o incluso convencernos de que él no existe, ¡entonces puede atacar a voluntad y conquistar!

2.- Demolición mortal de la desolación.

San Ignacio de Loyola, fundador de los Jesuitas, transmisor de los Ejercicios Espirituales, también le legó a la Iglesia las Reglas del discernimiento. Estas reglas lidian con la realidad de la desolación y la consolación, qué hacer en el estado de desolación y qué evitar, así como la estrategia a seguir para la consolación.

Un principio espiritual universal es el siguiente: cuando experimentamos desolación, es el momento que más le gusta al demonio para atacarnos con diversas tentaciones. Por lo tanto, aprende qué es la desolación y cómo reaccionar ante ella.

En términos generales, desolación es cuando te sientes débil espiritualmente. Tristeza, depresión, desánimo, desesperanza, tibiez, un deseo de simplemente darte por vencido en la vida. “A nadie parezco importarle", "No valgo mucho" y "tengo un futuro sombrío". Todo esto podría ser una interpretación moderna del estado de desolación.

Más allá de la sombra de la duda, ¡el demonio está preparando sus armas para disparar a matar! Jesús nos advierte y nos llama a mantener un estado de vigilancia y preparación para la guerra:

“Permanezcan despiertos y orden porque no conocen ni el día ni la hora… llegará como un ladrón en la noche. El espíritu es fuerte pero la carne es débil".

3.- Criptonita. ¡Nuestro punto débil!

Todos conocemos a Superman. Él tiene superpoderes y fuerza sobrehumana. Sin embargo, Superman tenía un punto débil que podía significar su derrota – ¡el contacto con la CRIPTONITA!

Este elemento ficticio debilitaba a Superman al punto de ser como cualquier otro ser humano. Por lo tanto, la clave para mantener su fuerza sobrehumana era simplemente evitar el contacto con la Criptonita a cualquier costo.

El demonio está constantemente atento de tu mayor debilidad; ¡él conoce tu criptonita! ¿La conoces tú? Es de mucha utilidad en este caso, revisar a profundidad los Pecados Capitales – las siete tendencias humanas básicas al desorden.

Nombra y reconoce tu propio “Pecado Capital” básico. Ellos son: gula, lujuria, avaricia, pereza, ira, envidia y soberbia.

El demonio conoce tu criptonita; tú deberías conocerla mejor y preparar armas de defensa para triunfar al practicar la virtud opuesta.

San Ignacio llama a esto "Agere contra": reaccionar fuertemente contra la tentación haciendo justamente lo opuesto.

¡La vida es ciertamente una batalla, pero Dios es más fuerte que nuestro punto débil! "¡Nuestra ayuda viene del Señor que hizo el cielo y la tierra!"

4.- El demonio de la Procastinación

En su escrito clásico acerca de las tácticas del demonio, "Las cartas del diablo a su sobrino", el autor C.S. Lewis, presenta a Satanás en una reunión con los demonios principales con el propósito de encontrar la mejor manera para conquistar almas para su reino.

Uno de los demonios presenta un plan que presenta a Satanás y a los demás demonios que consiste en lo siguiente: Lograr que la gente en la tierra posponga, procrastine, aplace hasta el día siguiente sus propósitos espirituales. En otras palabras, ir al confesionario la siguiente semana y no ésta, rezar el Rosario mañana, no leer las lecturas de la Biblia hoy, trabajar en nuestra conversión hasta el próximo año, asistir a Misa hasta la próxima Cuaresma – todo esto con el pretexto de que no hay prisa, la vida es larga y debe ser disfrutada.

Jesús nos advierte a menudo al respecto. ¡Nuestra muerte puede venir como el ladrón en la noche o como el diluvio en el tiempo de Noé! Nuestra Señora nos enseña. Ella se fue apurada – ni retrasó ni procrastinó – a ponerse en servicio caritativo a su prima Isabel. ¡Cuidado con el demonio de la procrastinación!

5.- El demonio del pasado.

Otra táctica común del demonio es pescar entre el pasado y traer a colación malos recuerdos. A menudo estos recuerdos son pecados del pasado en contra de la virtud de la pureza o heridas pasadas. Estas heridas pasadas consisten en personas que nos han lastimado.

El demonio puede pescarlas del pasado al presente y colgarlas en nuestra consciencia y literalmente torturarnos con ellas. Si no se resisten desde el inicio, pueden causar ira, resentimiento e incluso odio hacia esas personas que posiblemente no hemos visto en décadas.

El cliché de perdonar y olvidar no es siempre posible. Sin embargo, debemos siempre perdonar y vivir de acuerdo al “Evangelio de la Misericordia”.

Shakespare lo dijo concisamente: “Errar es de humanos, perdonar es de Dioses”.

Jesús nos dio la oración de todas las oraciones, el Padre Nuestro, “Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos ofenden”. Por lo tanto, no permitamos que el demonio nos conquiste, sino que superemos al mal con bien, el enojo con docilidad y el odio con amor.

Mis amigos, la vida es una batalla constante. ¡Luchemos al lado de Jesús como Rey y de María como nuestra Reina y la victoria será nuestra! 
Adaptación y traducción al español por María Vanegas, para PildorasdeFe.net, del artículo publicado en: FatherBroom.com, autor: Fr. Ed Broom, OMV

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