domingo, 2 de octubre de 2016

La Fe es algo vivo.

Mons. José M. Arancedo.
 “Auméntanos la fe”, es el pedido de los apóstoles a Jesús (Lc. 17, 5), que también lo debemos hacer nosotros.
La fe es algo vivo, no es un conjunto de ideas o una doctrina que hemos recibido. La fe está llamada a crecer y a madurar; ella nos introduce en un diálogo único y personal con Dios que es su fuente. En este diálogo, en el que Dios tiene la iniciativa, la fe es nuestra respuesta. Jesucristo es la fuente que la mantiene viva: “Fijemos la mirada en el iniciador y consumador de nuestra fe, en Jesús”, leemos en la carta a los Hebreos 12, 2. La fe se apoya y crece en la palabra y el testimonio de Jesús.
El principal camino de este encuentro con Jesucristo es la lectura orante de su Palabra. Esta es la misión de la Iglesia que Jesucristo le confió, predicarla. ¡Cuánto bien está haciendo en la Iglesia los círculos bíblicos, como lugar de fe en la lectura de la Palabra de Dios! Es la Palabra leída con un corazón abierto la que nos va introduciendo en ese diálogo personal con Dios, e iluminado nuestras vidas. Es el mismo Jesús el que se nos muestra en ella como “camino, verdad y vida". Siempre es bueno recordar el texto del profeta Isaías, cuando nos habla de la eficacia de la Palabra del Señor: “la palabra que sale de mi boca, nos dice, no vuelve a mí estéril, sino que realiza todo lo que yo quiero y cumple la misión que yo le encomendé” (Is. 55, 11). La Palabra de Dios es la que mantiene viva nuestra fe.
La fe cristiana, como vemos, no es algo mágico ni sentimental, ella necesita apoyarse y alimentarse en su fuente que es Jesucristo. Tampoco es algo milagrero o un recetario de respuestas para cada problema. Ella es sabiduría de Dios que nos permite conocer y asumir nuestra vida en su verdad más profunda como: hijos de un Dios que nos ha creado y no nos abandona; como peregrinos que caminamos con la certeza de su presencia y la esperanza de una Vida Plena, que ya la vivimos en el gozo de la fe que da sentido a nuestras vidas. Esta vida de fe, que nos introduce en la sabiduría Dios que hemos conocido por Jesucristo, se nos presenta como un don y una tarea que debemos asumir. Ella es la base y la fuerza de una vida nueva que comienza por transformarnos y hacernos testigos de esta Vida. San Pablo lo dice con mucha claridad, esta riqueza de la fe: “es Cristo en ustedes, la esperanza de la gloria” (Col. 1, 27). La fe nos da sabiduría.

Reciban de su obispo junto a mi afecto y oraciones, mi bendición en el Señor.
Mons. José María Arancedo
Arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz

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