domingo, 18 de diciembre de 2016

La Concepción de Jesús.


Mons. José M. Arancedo.
  Próximos a celebrar el nacimiento de Jesús la Iglesia nos propone, en este domingo de Adviento, el tema de la concepción virginal de María. Estamos ante uno de los misterios de la fe, la Encarnación del Verbo.
Un misterio no significa renunciar a nuestra inteligencia, sino abrirnos a una dimensión que eleva el alcance de su conocimiento. San José es sorprendido como lo fue María ante el anuncio de su maternidad: “José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo” (Mt. 1, 20). La fe se apoya en el testimonio de quien ha visto y tiene autoridad para pedir nuestra adhesión; no es una creación de mi mente, es respuesta a una palabra. Lo que antecede a la fe cristiana es la Palabra de Dios.
Asistimos al momento mayor de la Historia de la Salvación que tiene a Dios por autor. Para comprender la llegada de Jesús, la encarnación del Verbo, es necesario partir de un Dios creador que ama y no abandona su obra: “Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él” (Jn. 3, 17). Este es el marco en el que la misma Palabra de Dios nos presenta el sentido del envío y la llegada de Jesús. San José es un hombre de fe, que responde con un sí a lo que Dios le anuncia. La fe no era para él comprender todo para luego aceptarlo, es confianza en quien se lo dice y acepta lo que le pide. Esto es lo propio de nuestra condición humana, como dice san Pablo: “ahora caminamos en la fe, todavía no vemos claramente” (2 Cor. 5, 7).
Con la encarnación del Verbo comienza la etapa definitiva de la Historia de la Salvación, que nos tiene como destinatarios. Jesucristo no viene a nosotros como juez sino como Salvador, para ser nuestro “camino, verdad y vida”. Comprender esto es el inicio de un diálogo único y personal con Jesucristo. Adviento es, por ello, un tiempo privilegiado para descubrirnos desde la mirada de un Dios que nos ama y nos envía a su Hijo. Podríamos decir que en Navidad celebramos el regalo que Dios nos hace, pero sabemos que este encuentro necesita de nuestra libertad. Dios ha creado hombres libres, esta es nuestra dignidad y nuestro desafío. Que el testimonio de san José nos ayude a vivir nuestra fe.

Reciban de su obispo junto a mi afecto y oraciones, mi bendición en el Señor.
Mons. José María Arancedo
Arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz

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