miércoles, 18 de enero de 2017

Cortar los abusos en la liturgia

por Javier Sánchez Martínez
Desde hace años la secularización ha tomado un rostro visible en la celebración de la liturgia.
En la liturgia, cada cual hace lo que quiere, se inventan cosas, se modifican textos de la liturgia, los cantos (de ínfima calidad musical) son ritmos de fiesta y distracción y además la letra no refleja la fe de la Iglesia sino sentimentalismos, siempre con la excusa de la “pastoral” que parece justificar cualquier cosa. Se ha desacralizado, ya no parece en tantos sitios que sea lugar de encuentro con Dios.
Pablo VI, ¡qué gran Papa, qué desconocido, qué rechazado!, lo avisó y lo denunció públicamente, pero no fue escuchado. Recordar sus palabras nos puede orientar para corregir la forma de celebrar la liturgia tan mundana y vivirla con espíritu religioso, obsequioso, de amor y adoración a Dios.
“Dolor y preocupación son los episodios de indisciplina que se difunden en las diversas regiones con motivo de las celebraciones comunitarias… con grave perturbación para los buenos fieles y con inadmisibles motivaciones, peligrosas para la paz y el orden de la misma Iglesia…
Nos urge más expresar nuestra confianza en que el episcopado sabrá vigilar estos episodios y tutelar la armonía propia del culto católico en el campo litúrgico y religioso, objeto en este momento posconciliar de los más asiduos y delicados cuidados; también extendemos nuestra exhortación a las familias religiosas, de las cuales la Iglesia espera hoy como nunca una contribución de fidelidad y ejemplo; y luego la dirigimos al clero y a todos los fieles para que no se dejen embaucar por la veleidad de caprichosas experiencias, sino que sobre todo traten de dar perfección y plenitud a los ritos prescritos por la Iglesia…
Pero mayor aflicción nos proporciona la difusión de una tendencia a desacralizar, como se osa decir, la liturgia (si es que todavía merece este nombre) y con ella, fatalmente, al cristianismo. La nueva mentalidad, cuyas turbias fuentes no sería difícil descubrir, pretendida base de esta demolición del auténtico culto católico, implica tales revoluciones doctrinales, disciplinares y pastorales que no dudamos en considerarla aberrante, y lo decimos con pena, no sólo por el espíritu anticanónico y radical que gratuitamente profesa, sino más bien por la desintegración religiosa que fatalmente lleva consigo…
La plegaria auténtica de la Iglesia vuelve a florecer en nuestras comunidades populares; y esto es lo más y bello y lo más prometedor que ofrece a la mirada de cualquiera que ame a Cristo nuestro tiempo, tan enigmático, tan inquieto y tan lleno de terrena vitalidad”. (Pablo VI, Alocución al Consilium ad exsequendam constitutionem de sacra liturgia, 19-abril-1967).
Hemos de recordar una afirmación taxativa, lapidaria, rotunda, del mismo Concilio Vaticano II, ignorada por todos los que hablan según ese “etéreo espíritu” del Vaticano II que parece permitirlo todo:“nadie, aunque sea sacerdote, añada, quite o cambie cosa alguna por iniciativa propia en la Liturgia” (SC 22).
¿Cómo cortar los abusos en la liturgia, sean los pequeños y cotidianos abusos, sean grandes abusos?
1.-Haya vigilancia por parte del episcopado, interés del obispo, que corte y erradique los abusos, y, con amabilidad y caridad pastoral, recuerde cómo se deben hacer las cosas santas de la liturgia.
2.-Una formación teológica rigurosa en materia de liturgia durante la etapa de estudios en el Seminario, así como una “enseñanza práctica", que enseñe a celebrar bien para el futuro.
3.-Imprescindible siempre, y yo diría que para todos, acercarse a leer detenidamente y repasar cada cierto tiempo la Ordenación General del Misal romano.
4.-Se exige un cambio de mentalidad: pensar en ajustarnos a la liturgia de la Iglesia con absoluta fidelidad y no que la liturgia se ajuste a mis peculiares gustos o creatividades, pensando que lo que yo hago, pienso, invento, es “pastoral".
5.-Aquí cabría un largo etc. de posibilidades que a cada uno se nos ocurriría para atajar estos abusos.
Lo que es evidente es que la liturgia no puede consistir en el capricho de cada cual. La secularización ha invadido la liturgia, vaciándola de su sentido sagrado y orante. Es de locos que cada cual haga y deshaga a su arbitrio… maltratando en el fondo la liturgia y creando confusión en el pueblo santo de Dios, porque de una parroquia a otra las diferencias son abismales.


*Licenciado en Teología, especialidad liturgia, por la Universidad Eclesiástica San Dámaso (Madrid), es vicario parroquial de la Trinidad de Córdoba, profesor del I.S.CC.RR. "Victoria Díez" y miembro del Equipo diocesano de Liturgia.



Blog : Liturgia, fuente y culmen (16/1/17)


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