viernes, 24 de marzo de 2017

Los Niños Mártires de Tlaxcala serán santos.

por Alvaro Real
Papa Francisco aprobó entre otras causas, los votos de los miembros de la Congregación sobre la canonización de los beatos Cristóforo, Antonio y Juan, adolescentes mártires asesinados por odio a la fe en México en el año 1529.
Se trata de los protomártires de América que ya fueron beatificados por Juan Pablo II en la Basílica de Guadalupe durante la segunda visita del pontífice a México.
Sus historia estremecen: asesinados en el siglo XVI por odio a la fe.
En el año de 1527 el indígena Cristóbal, fue martirizado por su padre Axotécatl, uno de los más distinguidos Señores de la ciudad de Tlaxcala. Axotécatl fue obligado a enviar a sus cuatro hijos con los frailes franciscanos, a fin de que aprendieran los principios de la fe cristiana. Cristóbal no sólo aprendió los principios sino que se convirtió e intentó apartar a su padre de la idolatría y embriaguez.
Su padre intentaría matarlo a golpes. No pudo y finalmente lo asesinó en una hoguera. Lo arrojó cuando el fuego estaba en mayor voracidad.
El beato Antonio fue nieto de Xicoténcatl, señor de Tizatlán y fue martirizado en 1529 a la misma edad que Cristóbal entre los doce a trece años.
El beato Juan era un vasallo de Antonio ya que era originario del mismo lugar y prácticamente tenía la misma edad sirviéndole como su criado personal a Antonio.
En 1529 el fraile dominico Bernardino Minaya se dirigía a la evangelización del estado sureño de Oaxaca, al pasar por Tlaxcala, solicitó apoyo a los frailes franciscanos para su misión solicitando que le acompañaran algunos de los niños que eran educados por los franciscanos por lo que voluntariamente decidieron participar Juan, Antonio y un niño más que sobrevivió a la misión.
Al pasar por Tepeaca, los niños fueron enviados solos a Tecali y Cuautinchán, al llegar ahí, Antonio se metió a una casa a recoger ídolos para proceder después a su destrucción, quedándose Juan en la puerta; de repente llegaron dos hombres con macanas y golpearon a Juan quien murió al instante.
Antonio salió de la casa e increpó a los hombres diciéndoles que habían asesinado a un inocente ya que él era quien tomó sus ídolos y los rompió en su presencia por lo cual los hombres irritados mataron al niño también.



Aleteia (| Mar 23, 2017)


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