viernes, 9 de junio de 2017

Respuesta a objeciones varias sobre el primado de Pedro (I)

 por José Miguel Arráiz
Uno de los seguidores de nuestra página de apologética en Facebook me ha pedido que analice unas objeciones que un protestante que se hace llamar Danny Totocayo ha escrito en contra de la doctrina del Primado de Pedro.



Antecedentes
Al personaje en cuestión ya le conocía, porque es el mismo que por allá en el 2012 se dedicó a propagar un rumor en las redes sociales y en un foro protestante donde afirmaba que yo había abandonado la Iglesia Católica y fundado una secta porque había dejado de creer en el dogma de la transubstanciación. Me endosaba un conjunto de razones bastante absurdas para renegar del dogma. Cuando le pedí explicación confesó que todo lo había inventado para llamar mi atención e invitarme a un debate, y que los argumentos que me atribuía eran más bien suyos. En aquella ocasión me limité a ignorarlo y a hacer una aclaración en mi blog por si alguien se lo tomaba en serio. Desde entonces ha seguido por allí lanzando retos de debates a diestra y siniestra como un fatuo fanfarrón.
Y aunque desde entonces normalmente lo ignoro, esta vez haré una excepción y analizaré algunas de sus objeciones, en base a la petición de un lector.
Analizando las objeciones
El artículo comienza con la siguiente introducción para continuar luego con distintos puntos que iré comentando uno por uno (las negritas son mías):
«PEDRO, ¿LA ROCA SOBRE LA CUAL CRISTO EDIFICARÍA SU IGLESIA?
La iglesia católica cree que en Mateo 16:13-18, se enseña que Pedro es la roca sobre la cual, Cristo edificaría su iglesia. El catecismo dice: “La iglesia católica además afirma: “Sobre la roca de esta fe, confesada por Pedro, Cristo ha construido su iglesia…En el colegio de los doce Simón Pedro ocupa el primer lugar (Cf. Mc 3,16; 9,2; Lc 24,34; 1Co 15,5). Jesús le confía una misión única. Gracias a una revelación del Padre, Pedro había confesado: “Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo". Entonces nuestro Señor declaró: “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella” (Mt 16,18). Cristo, “Piedra viva” (1P 2,4), asegura a su Iglesia, edificada sobre Pedro, la victoria sobre los poderes de la muerte. Pedro, a causa de la fe confesada por él, será la roca inquebrantable de la Iglesia. Tendrá la misión de custodiar esta fe ante todo desfallecimiento y de confirmar en ella a sus hermanos (Cf. Lc 22,32)” (CIC N°552).
Ahora viene el punto:
«1. Aquí vemos una contradicción, primero se dice que la roca fue la confesión que hizo Pedro sobre Jesús. Esa confesión de que Jesús es “el Cristo, el Hijo del Dios vivo”; pero después se dice que esa roca es Pedro. Eso es absurdo. Aquí le están dando dos significados distintos a la roca y eso no es creíble solo porque ellos lo digan. Además ellos dicen que solo Pedro es la roca. Aquí una cita: “El Señor hizo a Pedro, y solamente a él, la piedra de su Iglesia” (Catecismo N° 881). Como podemos ver aquí hay una contradicción.
Como se puede ver, la objeción en este punto se reduce a concluir que existe una contradicción en la enseñanza católica porque el Catecismo admite respecto a la interpretación de Mateo 16,18 dos interpretaciones disitintas. El asunto es ver si son excluyentes o complementarias.
En mi artículo anterior precisamente abordé este punto ciego muy común dentro del protestantismo que les lleva a ver contradicciones donde no las hay. No es excluyente entender que Jesús cambia solemnemente el nombre de Simón a Pedro para darle una nueva identidad y una nueva función como mayordomo del Reino de los Cielos, y a la vez entender que él fue escogido para su ministerio por la naturaleza de su fe.
Dicho de otro modo, se puede entender ese pasaje de dos modos y en base a dos sentidos distintos pero a la vez complementarios: San Pedro es la piedra sobre la que se edifica la Iglesia en cuanto a autoridad visible instituida por Jesucristo para gobernarla y apacentarla, pero a su vez es su confesión de fe el fundamento doctrinal de la misma.
Esto, por supuesto, es fácil de entender desde una la comprensión católica en donde se considera  a la Iglesia como una institución visible que consta de una jerarquía formada por obispos, presbíteros,  diáconos y laicos, donde cada quien tiene una función. Pero no para una cosmovisión protestante donde la Iglesia es solo invisible y no hay autoridad alguna superior a la interpretación privada y personal de cada creyente.
La comprensión de que Pedro es la “piedra” sobre la que se edifica la Iglesia en el sentido de autoridad instituida por Jesucristo se refuerza también en el contexto, ya que inmediatamente después el Señor le entrega las llaves del Reino de los cielos, haciendo alusión a la conocida figura del mayordomo (Isaías 22,22), un siervo del Rey con autoridad para “atar y desatar” y padre espiritual del pueblo.
Vamos con la siguiente objeción:
«2. Aun si Pedro es la roca mencionada en Mateo 16:18, no significaría que Pedro sea la Única piedra de la iglesia, ya que el apóstol Pablo llamo a Cristo la Roca (1 Corintios 10:4; 1 Pedro 2:8). Y añadió: “Nadie puede poner otro fundamento del que está puesto…el cuál es JESUCRISTO” (1 Corintios 3:11).»
Un error común en la exégesis protestante, si es que se puede llamar así, es su desastrosa forma de mezclar metáforas distintas indiscriminadamente y “a lo bruto", saltándose el contexto y lo que cada metáfora quiere transmitir. Lo expliqué con detalle una vez en otro artículo, pero lo intentaré resumir brevemente en este.
En las Sagradas Escrituras es común encontrar la presencia de metáforas, comparaciones que comparten alguna similitud de significado. Normalmente se compara un elemento real con un elemento simbólico o “metafórico” para transmitir una enseñanza. Algunas metáforas comunes en las Sagradas Escrituras:
“…Yo soy la luz del mundo…” (Juan 8,12)
“…Yo soy el buen pastor…” (Juan 10,11)
“…Yo soy la puerta…” (Juan 10,9)
“…Yo soy la vid verdadera…mi padre el viñador” (Juan 15,1)
En el primer pasaje Jesús mismo se compara con la luz. Es evidente que no se trata de que Jesús sea la luz. Todos sabemos que la luz es una radiación electromagnética que puede ser percibida por el ojo humano. Sino que la metáfora permite a través de una semejanza transmitir un mensaje: al igual que la luz ilumina las personas, Jesús nos ilumina espiritualmente. El elemento metafórico en este caso es la luz, y tiene una semejanza con el elemento real que es Jesús.
Podemos dar una explicación similar a las otras metáforas: Jesús se compara con un pastor y nosotros con ovejas, también a Jesús se le compara con una puerta, al Padre con un viñador, etc.
Lo importante para poder comprender cada metáfora es que hay que analizarla en su contexto. No se puede extraer un elemento metafórico de una metáfora y pretender que mantenga su mismo significado en una metáfora distinta. A eso es a lo que me refiero con mezclarlas “a lo bruto“.
Pongamos un ejemplo:  hemos visto que Jesús ha dicho “…Yo soy la luz del mundo…” (Juan 8,12) pero también en otro lugar del Evangelio encontramos que dijo: “Vosotros sois la luz del mundo”  (Mateo 5,14). Sería un error suponer que en el último texto la luz representa a Jesús, porque en ese caso en particular a quienes se compara con la luz es a nosotros los cristianos. Este ejemplo ilustra de forma sencilla que para saber a qué se refiere cada elemento metafórico hay que acudir al contexto de la metáfora, y no buscarlo en otras metáforas distintas.
Esto es lo que ha hecho este sujeto, mezclar distintas metáforas para tratar de asignar un significado fijo y constante a lo que simboliza una “piedra“. El problema es que aunque la palabra “piedra” puede utilizarse como un elemento metafórico, por sí solo no significa nada si no se ubica en una metáfora en concreto.
Una metáfora muy común en las Escrituras es aquella donde se compara a la Iglesia con un edificio, y las “piedras” simbolizan a los cristianos que la componen, sin embargo, incluso en este tipo de metáforas hay que analizarlas cada una en su respectivo contexto. Por ejemplo:
“Así pues, ya no sois extraños ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y familiares de Dios, edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, siendo la piedra angular Cristo mismo, en quien toda edificación bien trabada se eleva hasta formar un templo santo en el Señor, en quien también vosotros estáis siendo juntamente edificados, hasta ser morada de Dios en el Espíritu.”  (Efesios 2,19 -20)
Allí los cimientos de la construcción simbolizan los apóstoles y profetas, y la piedra angular de la construcción simboliza a Cristo.
En Mateo 16,18 en cambio, la metáfora es ligeramente diferente. Ya no aparece Cristo como parte de la construcción, sino como el constructor que pone las piedras, y Pedro, no como cualquier piedra, sino como la piedra “sobre la que él edifica“, la base, dando a entender que la Iglesia se construye sobre una autoridad legítima instituida por Jesús.
Por supuesto, ninguna de esas metáforas se interpreta como que Pedro es la única piedra de la construcción, como supone este despistado protestante.
Obsérvese que el protestante cita también 1 Corintios 3,11 que dice “Pues nadie puede poner otro cimiento que el ya puesto, Jesucristo”, pero si uno lee el contexto de la metáfora, se trata de una comparación enteramente distinta donde ni siquiera las “piedras” de la construcción simbolizan personas, sino que simbolizan las buenas o malas obras de cada creyente que han de ser juzgadas en el juicio divino.
En resumen, lo que este sujeto trae es un argumento superficial que intenta generalizar al mezclar el significado de elementos metafóricos pertenecientes a metáforas distintas, como si “roca” o “piedra” significara lo mismo en absolutamente todas las metáforas.
Es precisamente esta mediocre compresión que tienen muchos protestantes de la Escritura, la que llevaba a otro protestante con el que debatía recientemente a admitir: que aceptaba que Pedro era “la roca” pero no la “roca de Mateo 16, 18″. Como si los elementos metafóricos significaran algo fuera de la metáfora a la que pertenecen.
Vamos al siguiente punto:
3. Este pasaje de Mateo 16:18 se puede traducir de dos maneras: “Tu eres Pedro, y sin embargo (kai) sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”, o de esta manera: “Tu eres Pedro, pero (kai) sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. El termino griego “kai” significa “y”, pero también significa “y sin embargo” (Mateo 3:14; 6:26), o “pero” como aparecen en Marcos 12:12; Lucas 20:19 y Romanos 1:13.
De esta manera Jesús pudo haber hecho referencia a sí mismo como la Roca, ya que como sabemos en otros lugares Jesús es llamado la “Roca”; pero nunca se le llama así a Pedro. Sin embargo, aun si la palabra griega “kai” se traduce al español como “y”, no supone que Jesús le dijo a Pedro “c”.”.
Este argumento luce flojo ya desde el primer momento. Propone una nueva traducción para el pasaje que curiosamente no se encuentra en ninguna de las traducciones que tengo de la Biblia, incluyendo las protestantes, entre ellas las reconocidas King James, Reina Valera (en todas sus ediciones), Nueva Versión internacional, etc.
Por otro lado, si se consulta el Diccionario de griego Strong sobre el término griego “kai” dice que también significa “así", “de la misma manera", “en verdad", “porque” entre otros. De allí también surgen otras posibles redacciones que no menciona, pero si considera posible otras que si se adaptan a su eiségesis.  
Pero a fin de cuentas, como se trata de una sola suposición pasemos al siguiente punto.
4. Si Jesús hubiera querido decir que Pedro es la Roca, le hubiera dicho: “Sobre ti edificare mi iglesia”. Pero Jesús cambia de segunda persona a tercera persona, de “tu” a “sobre esta”.
Si Jesús hubiera querido haber dicho que Pedro era la Roca, hubiera dicho, “sobre ti edificare mi iglesia”; pero no las uso. En Lucas 19:43 se usa “epi se” y se traduce “sobre ti”. Pero no se usó en Mateo 16:18, porque Jesús no quiso dar a entender que Pedro era esa Roca sobre la cual Cristo edificaría su iglesia.
Aquí tenemos un razonamiento falaz donde se parte de una suposición que no se sostiene por ninguna prueba racional.
En lenguaje humano existen muchas formas de decir las cosas. Evidentemente Jesús pudo decirle a Pedro “Tú serás el Papa, el Papado será un ministerio encargado de tal y cual, etc. etc.".  A muchos realmente nos encantaría que hubiese sido más explicito respecto a la doctrina Trinitaria, ya que nos hubiésemos ahorrado muchos conflictos a lo largo de la historia. Pero es Dios en su providencia quien elige como transmitirnos su mensaje, aunque luego alguien después intente distorsionarlo.
Por supuesto que Jesús pudo decir “Sobre ti edificaré mi Iglesia", como San Juan pudo al comienzo del Evangelio decir directamente “Jesús ES DIOS” y no hacer un juego de palabras para decirlo poéticamente. En cambio optó por hacer un juego de palabras que pone de relieve cómo el nuevo nombre de Pedro simboliza la función que desempeñaría: “Tu eres Pedro (Piedra) y sobre esta Piedra edificaré…A TI TE DARÉ las llaves".
Por otro lado, ¿Cómo podría este protestante demostrar que Jesús hubiera dicho tal o cual cosa de determinada manera? Si un simple mortal puede saber cómo el Hijo de Dios diría las cosas e inclusive la forma en que lo haría, estariamos ante un verdadero Vicario de Cristo en la tierra, concepto que ellos mismos rechazan.
5. Además también cambia de género masculino a femenino y dice “sobre esta Roca”. Estos dos puntos son importantes para no caer en malas interpretaciones.
¿Por qué Jesús cambio de género masculino a femenino y de segunda persona a tercera persona?…. Una vez que se cambia de género y persona, Jesús dice que edificaría su iglesia sobre esa Roca (género femenino y tercera persona), no sobre Pedro.”
De hecho Jesús no lo hizo y no cambió el género a femenino.
Si leemos el Evangelio de Juan, dice así:  
“Y le llevó donde Jesús. Jesús, fijando su mirada en él, le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas» - que quiere decir, “Piedra".” (Juan 1,42)  
Ya en ese texto se observa que el nombre original dado a Pedro fue Cefas (en griego Κηφᾶς = Kēphas es una transliteración de la palabra aramea Kēphas = roca), nombre que conservó como se observa cada vez que es llamado así por san Pablo inclusive cuando escribe en lengua griega (1 Corintios 1,12; 3,22; 9,5; 15,5; Gálatas 1,18; 2,9.11-14). Se deduce por lo tanto que las palabras de Jesús en arameo debieron haber sido: “Tu eres Kēphas y sobre esta Kēphas edificaré mi Iglesia".
Cuando el Evangelio se escribe en griego, no se puede traducir el nombre de Pedro (Kēphas) como Petra, porque Petra en griego es de género femenino y como tal no podía signarse como nombre de varón. De allí que el evangelista lo traduce como “Petros” (Pedro).
Más allá de que muchos protestantes por prejuicios ideológicos no acepten este argumento,otros eruditos protestantes si lo han admitido. Vease una recopilación aquí:
http://www.philvaz.com/apologetics/PeterRockKeysPrimacyRome.htm
Continúa......

InfoCatólica. Apologética para el mundo (8/6/17)

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