sábado, 10 de junio de 2017

Respuesta a objeciones varias sobre el primado de Pedro (II)

por José Miguel Arráiz
“Es cierto que muchos de los conocidos “Padres apostólicos” creyeron que Pedro es llamado la Roca en Mateo 16,18; pero esta interpretación fue rechazada por Agustín de Hipona cuando dijo: “Reconozco que cuando era yo joven había enseñado que la roca era Pedro, pero sé que después, en muchísimos lugares he dicho que estas palabras deben entenderse de aquél a quien Pedro confesó, cuando dijo: ‘Tú eres el Cristo el Hijo del Dios viviente’ porque no le fue dicho ‘tú, eres la roca’, (Petra) sino, ‘Tú eres Pedro’, (petros)” (Retractaciones, c. 21 n.1; ML 32, 618).”

Este argumento y la cita que reproduce es un ejemplo de deliberada deshonestidad intelectual, así que pongamos los puntos sobre las íes, so pena de volver a redundar sobre temas sobre los que ya escribí anteriormente.
En primer lugar había que aclarar que San Agustín no se retractó de nada. Es cierto que en su obra Retractaciones él admite haber sostenido ambas interpretaciones, pero al final considera ambas como viables y deja al lector escoger la que considere más probable.
De hecho, la cita que reproduce el protestante en cuestión no solo está parafraseada y mal traducida sino mutilada para no dejar leer la última parte. Léase completa y en su contexto:
“Escribí también en esta época de mí sacerdocio contra una carta de Donato, que fue en Cartago el segundo obispo de la secta de Donato después de Mayo riño. En esta carta él manifiesta que hay que creer que el bautismo de Cristo existe solamente en su comunión, a lo que yo me opongo en este libro. Aquí dije en algún lugar, «a propósito del apóstol Pedro, que en él como en la piedra está fundada la Iglesia», sentido que muchos cantan con los versos del beatísimo Ambrosio, cuando dice del canto del gallo: «Al cantar el gallo, / él, piedra de la Iglesia, / llora su pecado». Pero recuerdo haber expuesto después muchísimas veces aquello que dijo el Señor: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, de manera que se entendiese sobre ese a quien confesó Pedro cuando dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo, como si Pedro, así llamado por esa piedra, representara la persona de la Iglesia, que es edificada sobre esa piedra, y que recibió las llaves del reino de los cielos. Porque no se le dijo: Tú eres la piedra, sino Tú eres Pedro. Puesto que la piedra era Cristo, a quien confesó Simón, así como lo confiesa toda la Iglesia, y fue llamado Pedro. De entre esas dos sentencias, que el lector elija la más probable”.
(San Agustín, Retractaciones, I, 21, 1, Obras completas de San Agustín, Tomo XL, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid MCMXCV, p. 723-724)
Obsérvese como leída en su contexto y no parafraseada la cosa cambia. En el texto no dice nada de que sostenía una interpretación en su “juventud” y luego cambió de opinión. Simplemente sostiene que ya siendo sacerdote sostuvo una, y admite luego haber sostenido la otra. Finalmente permite a los lectores decidir entre la que consideren más probable, en una porción del texto que el protestante no reproduce sino que corta… ¿casualidad?, ¿descuido? ¿malicia?, respondamos como San Agustín: decida el lector la más probable.
Si estudiamos las obras de San Agustín confirmamos que él sostuvo ambas opiniones de forma intercambiable e incluso ya a los 64 años sostenía la interpretación que Pedro era la piedra de Mateo 16,18. Veamos algunos ejemplos:
Año 397 - Edad aproximada de San Agustín = 43 años
“No nos permitimos escuchar a aquellos que niegan que la Iglesia de Dios es capaz de perdonar todos los pecados. Ellos se equivocan porque no reconocen en Pedro la Roca y ellos rechazan creer que las llaves del cielo, desde sus propias manos han sido entregadas a la Iglesia” (Agustín de Hipona, El Combate cristiano, 31:33, JUR,3:51)
Año 417 - Edad aproximada de San Agustín = 63 años
“Cuando de este modo él había dicho a sus discípulos, “Ustedes también me dejaran”,Pedro, la Roca contestó por todos: “Señor, a quien iremos, tu tienes palabras de vida eterna” (Agustín de Hipona, Homilía sobre el Evangelio de Juan, Tratado 11:5, NPNF1,VII:76)
Año 418 - Edad aproximada de San Agustín = 64 años
 “Pedro, quien había confesado a Él como hijo de Dios, y en esa confesión había sido llamado roca sobre la cual la Iglesia debía ser edificada” (Agustín de Hipona, Comentario sobre los Salmos, 69:4, PL 36, 869, en Butler, 251)
“…Pero esa Roca, Pedro mismo, la gran montaña…” (Agustín de Hipona, Comentario sobre los Salmos, 104[103]:16, NPNF1,VIII:513]
Queda claro que incluso a los 64 años todavía sostenía de forma intercambiable ambas  interpretaciones, y las Retractaciones las escribe en el año 427, 9 años después.
Otra pregunta que surge ante este argumento sería: ¿Cuál es la la relevancia?
Porque si se admite que los padres de la Iglesia coincidían con la interpretación tradicional católica, el que San Agustín hubiese discrepado sería una simple curiosidad, uno de muchos padres que entendió un texto de forma distinta al resto. Y eso tampoco cambiaría el hecho de que independientemente como entendiera ese pasaje, siempre defendió el primado del Papa. 
Sigamos con otro argumento:
6. Los apologistas católicos dicen que cuando se usa la palabra “esta” puede hacerse referencia al antecedente más cercano; pero no siempre es así. Por ejemplo en Hechos 7:17-19 se usa “este” y no se refiere al antecedente más cercano. Veamos lo que dicen estos textos: “17 Pero cuando se acercaba el tiempo de la promesa, que Dios había jurado a Abraham, el pueblo creció y se multiplicó en Egipto, 18 hasta que se levantó en Egipto otro rey que no conocía a José. 19 Este rey, usando de astucia con nuestro pueblo, maltrató a nuestros padres, a fin de que expusiesen a la muerte a sus niños, para que no se propagasen” (Véase también Hechos 4: 10-11; 1 Juan 2:22).
Así como en estos textos vemos que “este” no se refiere al antecedente más cercano, en Mateo 16 tampoco con “esta” se refiere al antecedente más cercano, sino que se refiere según el contexto inmediato a la confesión de Pedro sobre la Deidad de Cristo.
Repasemos el argumento que yo utilicé en un artículo anterior. Allí se sostiene que la frase en griego dice “ταυτη τη πετρα”  ( “epi tautê tê petra” ). Aquí “epi” significa “sobre”, y “ tautê tê petra ” significa “sobre esta misma piedra”. Así, la frase sin el “tê” significaría solo “sobre esta piedra”, pero con el “tê” la construcción gramatical fuerza a identificar la piedra a la que se hace referencia (sobre la que se edifica la Iglesia), con la que se acaba de mencionar (Pedro). Así, es Pedro y no otra piedra a la que se refiere Cristo sobre la que se edifica la Iglesia.
Yo basé mi explicación en la que da Robert A Sungenis, apologista católico con avanzados conocimientos de griego bíblico:
“Es importante señalar que aquí Jesús elige la frase epi tautee tee petra (“sobre esta roca”) más que la más ambigua redacción como epi tee roca (“sobre la roca”) o epi petra (sobre una roca). Utilizando el artículo definido o indefinido podría parecer que señala a alguien más que a Pedro, mientras el adjetivo demostrativo tautee (’esta’) es más probable que identifique a alguien en la inmediata proximidad gramatical al sustantivo «roca». La única otra roca que se ilustra en la inmediata proximidad es Petros (’Pedro’) el cual es un nombre propio que significa «Roca»….” (Traducido del comentario de Robert Sungenis en Jesús, Peter & the Keys, Butler, Dahlgren, Hess, pág. 23-24)
Curiosamente este protestante coloca un ejemplo que en vez de darle la razón se la quita. Cita por ejemplo este texto para demostrar que cuando se utiliza “este” no necesariamente se refiere a la referencia más cercana:
“Conforme se iba acercando el tiempo de la promesa que Dios había hecho a Abraham, creció el pueblo y se multiplicó en Egipto, hasta que se alzó un nuevo rey en Egipto que no se acordó de José. Obrando astutamente contra nuestro linaje, este reymaltrató a nuestros padres hasta obligarles a exponer sus niños, para que no vivieran.”(Hechos 7,17-19) 
Pero allí quien escribe es bien explícito al señalar que se refiere a “este rey“, por ende, para ver a quien se refiere al utilizar “este” hay que buscar la referencia más próxima a un rey en el relato.
Si en cambio no hubiese sido explícito y hubiese escrito “Obrando astutamente contra nuestro linaje, este maltrató a nuestros padres” se entendería que fue el linaje el que maltrató a sus padres, no el rey.  
Pongamos de ejemplo un pasaje bíblico relacionado a la divinidad de Cristo, que dice así:
“Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado inteligencia para que conozcamos al Verdadero. Nosotros estamos en el Verdadero, en su Hijo Jesucristo.Este es el Dios verdadero y la Vida eterna.” (1 Jn 5,20) 
En el pasaje anterior, si uno le pregunta a un testigo de Jehová, a quién se refiere el texto como el Dios verdadero, él dirá que al Padre, pero lo cierto es que allí cuando se dice “Este es el Dios verdadero” se refiere a Jesucristo, que es la referencia más próxima que acaba de mencionar.
Lo que plantea en cambio este sujeto es no solo irracional sino poco convincente, y es que entendamos que en el  Evangelio de Mateo Jesús quiso decir:  “Tú eres Pedro y sobre AQUELLA piedra edificaré mi Iglesia”
Sigamos:
7. Debe añadirse que en Mateo 16:18, el texto griego se traduce mejor así: “Tu eres Pedro, y sobre esta roca edificaré de mi la Iglesia”. El erudito en griego Samuel Pérez Millos, Th. M. así lo expresa: “Literalmente de mi la iglesia” (Comentario Exegético al texto griego del Nuevo Testamento. CLIE).
Aquí nos encontramos con una falacia de autoridad (distíngase del argumento de autoridad). Lo que pueda opinar algún erudito protestante no puede pretender presentarse a creyentes católicos sino como una opinión más. Existen numerosos eruditos católicos y protestantes que simplemente pueden opinar diferente. Yo mismo acabo de presentar doce opiniones de doctos protestantes que discrepan de este, y no he mencionado a ningún católico. 
En lo personal, no veo que esa traducción sea del todo incorrecta mientras se admita que Pedro es identificado con la Roca sobre la que edifica la Iglesia.
“8. Pedro es una piedra pequeña. Aunque Petros y Petra pueden significar Roca o Piedra, debe notarse que Petros se usa para hablar de piedra pequeña y ese parece ser el significado de Pedro, ya que Jesús es el fundamento (1 Corintios 3:11).”
Más de lo mismo. Ya se aclaró que Pedro es una traducción al género masculino del nombre que recibió en arameo (Cefas) que significa “roca". No tiene sentido insinuar que su traducción al griego, debe entenderse por “piedra pequeña” y menos recurriendo a otras metáforas fuera de contexto, como 1 Corintios 3,11.
En griego koine (el idioma en que se encuentran los escritos del Nuevo Testamento) ambas palabras (Petros y Petra) eran sinónimas. Para referirse a una piedra pequeña existe en griego otra palabra “lithos”, la cual es utilizada en la Escritura frecuentemente de este modo.
Ejemplos:
“quien, comprando una sábana, lo descolgó de la cruz, lo envolvió en la sábana y lo puso en un sepulcro que estaba excavado en roca (Petra); luego, hizo rodar una piedra (lithos) sobre la entrada del sepulcro” (Mateo 15,46)
“Para vosotros, pues, creyentes, el honor; pero para los incrédulos, la piedra (lithos) que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido, en piedra (lithos) de tropiezo y roca (petra) de escándalo. Tropiezan en ella porque no creen en la Palabra; para esto han sido destinados” (1 Pedro 2,8)
“y le dice: «Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: A sus ángeles te encomendará, y en sus manos te llevarán, para que no tropiece tu pie en piedra (lithon) alguna.»” (Mateo 4,6)
“¿O hay acaso alguno entre vosotros que al hijo que le pide pan le dé una piedra (lithon);” (Mateo 7,9)
“Y Jesús les dice: “¿No habéis leído nunca en las Escrituras: La piedra (lithon) que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido; fue el Señor quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos?” (Mateo 21,42)
La obsesión casi enfermiza de este protestante en identificar siempre a Cristo como unaroca grande y a Pedro con una piedra pequeñita termina volviendose en su contra, porque en muchas ocasiones a Cristo se le compara con una piedra pequeña (lithos), y no hay de qué escandalizarse dado que se trata de metáforas distintas.
Por ejemplo, no menoscaba en nada el honor de Cristo que en una metáfora le simbolice la piedra pequena (lithos) que hace tropezar a los arquitectos (1 Pedro 2,8) y tampoco que en el mismo pasaje se utilice otra metáfora donde se le compara con una roca (petra) tan grande como el escándalo de no haber creído en Él.
Por otro lado, en todo el NT, “Pétros” es utilizado solo como nombre propio de Pedro y nunca para hacer referencia a una piedra pequeña, a diferencia de “lithos", ¿Tiene sentido la artificial distinción que el protestantismo intenta hacer, cuando tiene perfecta explicación la razón de que se masculizara su nombre?
Continúa:
“En el libro apócrifo de 2 de Macabeos 4:41 podemos notar que Petros hace referencia a una roca pequeña. Este pasaje dice: “Cuando la gente vio que Lisímaco los atacaba, unos reunieron piedras (petrous), otros tomaron palos pesados, otros recogieron con la mano la ceniza que había en el suelo y, en medio de una gran confusión, comenzaron a lanzarlo todo contra los hombres de Lisímaco”.
Ya en este punto el argumento protestante se ha vuelto irrelevante. Ya se ha dicho que el nombre de Pedro (Cefas) en arameo, tal como lo pronunció Jesús significa “roca” y no piedra pequeña, sin embargo, este sujeto insiste en hacer la distinción en lengua griega basándose en el uso puntual que se le da en un libro que considera apócrifo.
No representa ningún problema el hecho de que “pétros” en algunos contextos pudo representar una piedra.
“10. Los católicos dicen: “Por la palabra ‘roca’ el Salvador no podía haberse referido a Sí mismo, sino solo a Pedro, ya que es mucho más aparente en Arameo, donde la misma palabra (Kipha) es usada para ‘Pedro’ y ‘roca’. Su declaración admite entonces una explicación, a saber, que Él desea hacer de Pedro la cabeza de toda la comunidad de aquellos que creían en Él como el verdadero Mesías; que a través de este fundamento (el de Pedro), el Reino de Cristo sería inconquistable; que la guía espiritual de la fe estuviera colocada en las manos de Pedro, como el representante especial de Cristo” (Peter becomes head oh the Apostles).”
Precisamente, creemos que las palabras de Cristo expresaban su deseo de instituir a Pedro como el primero de muchos mayordomos del reino de los cielos, cabeza visible de la Iglesia (porque la cabeza suprema de la Iglesia es Cristo).
Continúa:
“Lo que el católico debe saber son dos cosas: (1) El catecismo ya dijo que Cristo ha construido su iglesia “Sobre la roca de esta fe, confesada por Pedro”. Y (2) No tenemos el texto arameo del libro de Mateo, solo lo tenemos en griego. Y Kepha no es usada para Pedro y Petra, sino solo para Pedro. Juan 1:42 dice: “Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas (que quiere decir, Pedro)”.”
Ya la aparente contradicción que este protestante ve en la enseñanza del Catecismo se explicó al comienzo.
Luego supone que como se ha conservado el texto original del evangelio de Mateo en arameo, Kēphas no se utiliza en ambas partes de la sentencia: “Tu eres Kēphas y sobre esta Kēphas edificaré mi Iglesia". ¿Qué palabra pudo haber usado entonces, si Kēphas en arameo significa “Roca"? ¿Quiere decir que bajo esta hipótesis Pedro si es llamado Kēphas (Roca) y la Iglesia se construye sobre una piedra pequeña?
Ya pueden adivinar porque no es común escuchar este argumento en boca de otros protestantes…
Continúa:
“11. Si Kephas significa lo mismo que Roca o Petra, ¿Por qué nunca se llamó Kephas a Jesús sino solamente Petra o Lithos? Es cierto que Lithos es una palabra que significa piedra pequeña, pero también significa piedra grande, como podemos ver en Mateo 27:60,66 cuando se habla de piedra de sepulcro o cuando se habla de la piedra de molino en Lucas 17:2 y Apocalipsis 18:21. Lithos es usada metafóricamente para hablar de Cristo, quien no puede ser una piedrita pequeña.
Petros parece tener también el significado de Roca grande; pero ¿por qué nunca se llama a Jesús Petros o Kephas? Pienso que los escritores bíblicos empiezan a usar Petra en un sentido diferente al de Petros y Kephas por alguna razón.”
El problema de este sujeto es que no entiende que “Roca” o “Piedra” no son nombres propios de Cristo, son objetos que se utilizan como elementos metafóricos para poner de relieve una enseñanza por medio de una analogía.
Es natural que en algunas metáforas Cristo pueda ser comparado con una roca, y en otras con una piedra. Cada metáfora se entiende en su propio contexto y está claro que Cristo no es ni lo uno ni lo otro, porque tanto una piedra como una roca son objetos inanimados.
No tiene sentido por lo tanto, divagar en detalles irrelevantes como que “lithos” en griego puede ser una piedra grande, y poner de ejemplo Mateo 27,60 donde se habla no de una piedra, sino de una “gran piedra“. A pesar de la irrelevancia del argumento también erra porque pasa por alto que en esos casos la palabra piedra está acompanada de un adjetivo. Si en el texto se menciona una “gran piedra” es el adjetivo el que da a entender que se trata de una piedra grande, no la palabra en sí misma. Lo mismo pasaría si alguien hace referencia a una roca pequeña. 
Otro argumento:
“12. En el Nuevo Testamento se llama a Kephas veinte veces por el compuesto “Simón Pedro”, y ciento cincuenta y tres veces lo llama “Pedro” y nunca “Simón Petra”, ni “Petra” lo que resulta curioso, si él fuera la “Petra” en Mateo 16:18.”
Ya se ha aclarado por qué a Pedro no se le pudo llamar “Petra", siendo “Petra” un nombre de mujer. De la misma manera no se le podría llamar al sujeto que escribe a este artículo “Daniela".
Concluye:
“13. Mi conclusión es que Pedro fue una piedra pequeña ya que, El fundamento de la iglesia es Cristo. “nadie puede poner otro fundamento que el que ha sido puesto, el cual es Jesucristo” (1 Corintios 3:11), y Él no podría ser una Piedra pequeña.Los apóstoles, incluyendo a Pedro serian también piedras pequeñas; pero ninguno la “Roca”, porque no pueden haber dos rocas iguales.”
No puede sino finalizar insistiendo que Pedro fue una “piedra pequeña” mientras se pierde en un conjunto de divagaciones donde persevera en el error de mezclar metáforas indiscriminadamente, respecto a que sólo Cristo es la roca, como si Cristo fuese un objeto inanimado y nosotros objetos inanimados más pequeños. 
Para terminar aclaro que esta es una respuesta puntual a los argumentos de este curioso personaje. Aunque muchas de sus objeciones son generalmente compartidas por muchos protestantes, no sería justo atribuirlas a todos, no se diga que me he buscado el contrincante más fácil para armar un muñeco de paja. 

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