lunes, 15 de enero de 2018

Fallece niño con cáncer que cumplió su último deseo: Ser sacerdote por un día


Brett Haubrich junto al Arzobispo de St. Louis, Mons. Robert J. Carlson (2015)

El pasado 10 de enero falleció Brett Haubrich, un niño de 14 años que padecía de un tumor cerebral inoperable de grado tres, y que logró cumplir su deseo de ser sacerdote al menos por un día.

En el 2015 la organización estadounidense Make-A-Wish, conocida por brindar alegría a los menores de entre 3 y 17 años con enfermedades graves, le ofreció cumplir el peculiar pedido que escapó de cualquier cálculo.

“Con gran pesar que lamentamos la muerte de Brett Haubrich, de 14 años, que falleció pacíficamente anoche, el 10 de enero, en su casa y rodeado de su familia. Recordamos con cariño el día en que, como su deseo con la Fundación Make-A-Wish, Brett se unió a 11 seminaristas de Kenrick-Glennon en la ceremonia de lavado de pies del Jueves Santo como ‘Sacerdote por un día’”, informó el seminario Kenrick-Glennon de la Arquidiócesis de Saint Louis (Estados Unidos).

Por su parte, la misma Arquidiócesis ofreció oraciones por la familia y seres queridos de Brett: “El descanso eterno concédele, oh Señor. Y que la luz perpetua brille sobre él. Y que las almas de todos los fieles difuntos, por la misericordia de Dios, descanse en paz. Amén”.

La historia de Brett
Cuando hace tres años le preguntaron a Brett, el segundo de cuatro hermanos, cuál era su deseo, inicialmente no tenía ninguno. Pero cuando le consultaron qué quería ser cuando sea grande, antes que un médico o un ingeniero, en la lista de Brett está ser sacerdote.

La madre de Brett, Eileen, entrevistada por St. Louis Review, el periódico de la Arquidiócesis, recordó que su hijo “no quería nada. Le tuvieron que seguir preguntando ‘¿a dónde te gustaría ir? ¿quieres conocer a alguien? ¿qué quieres ser cuando crezcas?”

En ese momento el niño contestó sin dudar “realmente quiero ser un sacerdote”.

La idea inicial fue que Brett pudiera ayudar en la Misa de un sábado por la mañana y contactaron al P. Nick Smith, maestro de ceremonias de la Catedral de St. Louis. Su respuesta fue: “Podemos hacer algo mejor que eso”.

“¿Por qué no hacemos que venga en Jueves Santo? Puede ayudar en la Misa Crismal, y esa noche la Misa es siempre sobre la Eucaristía”, dijo el P. Smith.

Junto al P. Smith, durante la llamada telefónica de la familia de Brett, se encontraba el Arzobispo de St. Louis, Mons. Robert J. Carlson.

“Todo sucedió mientras él estaba parado al lado mío”, dijo el sacerdote, que aseguró que el Arzobispo estaba “muy emocionado. Estaba lanzando ideas a diestra y siniestra, ‘hagamos esto, hagamos lo otro’”.

Brett participó tanto en la Misa Crismal como en la Misa de la Cena del Señor, ayudando como acólito. Además, Mons. Carlson le lavó los pies junto a otros 11 seminaristas.

El niño almorzó junto al Arzobispo tras la Misa Crismal y cenó con los seminaristas en la residencia arzobispal antes de la Misa de la Cena del Señor.

Fue el Arzobispo quien tuvo las ideas de la cena junto a los seminaristas y el lavado de pies.

El P. Smith preparó un programa para ese día y se lo entregó personalmente a Brett, junto con una carta firmada por Mons. Carlson.

A pesar de su temor de equivocarse en alguna parte de la Misa, el Arzobispo aseguró que Brett “lo hizo muy bien”. Para el niño “fue una experiencia realmente genial”.

La madre de Brett dijo no estar sorprendida por el deseo de Brett de ser sacerdote, pues “durante años él ha amado la Misa y ha sido muy religioso”.

“Él tiene un corazón tan bueno. Es un chico muy cariñoso”, dijo.

Finalmente, Brett señaló: “me gusta recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristo”.

AciPrensa 14/1/18

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