miércoles, 18 de abril de 2018

La mención del Obispo en la plegaria eucarística.



por Javier Sánchez Martínez

  En el interior de la plegaria eucarística, el sacerdote siempre nombrará, con nombre propio, al Papa y al Obispo del lugar; con nombre propio, porque el ministerio lo ha asumido una persona concreta: “el papa Francisco, nuestro Obispo Demetrio…”, y no de forma genérica: “con el Papa, con nuestro obispo…”

Pero, ¿qué sentido tiene y por qué se les nombra? Significa que esa Eucaristía que se celebra es legítima porque el sacerdote está en comunión con el Papa y con el Obispo, no es cismático. Así, cada pequeña comunidad local, que no puede vivir la Misa del Obispo, celebra la Santa Misa con un sacerdote legítimo y autorizado, que está en comunión con el Papa y con el propio Obispo del lugar.

     Por tanto, mencionar al Papa y al Obispo, con sus respectivos nombres, es sobre todo un signo de comunión eclesial.

   En este sentido, afirma la Constitución Lumen Gentium:

    “El Obispo, por estar revestido de la plenitud del sacramento del orden, es «el administrador de la gracia del supremo sacerdocio», sobre todo en la Eucaristía, que él mismo celebra o procura que sea celebrada, y mediante la cual la Iglesia vive y crece continuamente. Esta Iglesia de Cristo está verdaderamente presente en todas las legítimas reuniones locales de los fieles, que, unidas a sus pastores, reciben también en el Nuevo Testamento el nombre de iglesias. Ellas son, en su lugar, el Pueblo nuevo, llamado por Dios en el Espíritu Santo y en gran plenitud” (LG 26).

     Los sacerdotes, como colaboradores del Obispo, expresan su comunión y su dependencia de él en el ministerio al nombrarlo en la plegaria eucarística: “los Obispos gozan de la plenitud del Sacramento del Orden y de ellos dependen en el ejercicio de su potestad los presbíteros” (Decreto Christus Dominus, n. 15).

   Vayamos a las plegarias eucarísticas. En todas ellas está la mención expresa del nombre del Papa y del Obispo, así como la posibilidad –no es obligatorio- de mencionar al obispo coadjutor o a los obispos auxiliares. Pero cuando se hace, no es tanto para rezar por ellos, sino para señalar que se está en comunión con ellos. La preposición “con” es la que más veces aparece.

En el Canon romano o plegaria eucarística I:

    “por tu Iglesia santa y católica, para que le concedas la paz, la protejas, la congregues en la unidad y la gobiernes en el mundo entero, con tu servidor el Papa N., con nuestro obispo N.,

    Aquí se puede hacer mención del obispo coadjutor o de los obispos auxiliares.

    [con el obispo coadjutor (auxiliar) N.

    o bien:

    y sus obispos auxiliares, y todos los demás Obispos que, fieles a la verdad, promueven la fe católica y apostólica”.

La plegaria eucarística II, la más usada (a veces en exceso, como si fuera la única plegaria del Misal romano):

    “Acuérdate, Señor, de tu Iglesia  extendida por toda la tierra; y con el Papa N., con nuestro Obispo N.,…”

En la plegaria eucarística III se ruega la unidad en la fe y en la caridad de la Iglesia, junto con el Papa, con el obispo y demás ministerios ordenados.

    “Confirma en la fe y en la caridad a tu Iglesia, peregrina en la tierra: a tu servidor, el Papa N., a nuestro obispo N., al orden episcopal, a los presbíteros y diáconos, y a todo el pueblo redimido por ti.”

Sólo en la IV plegaria eucarística hay una mención que toma el matiz de súplica pidiendo por el Papa y por el obispo:

    “Y ahora, Señor, acuérdate de todos aquellos por quienes se ofrece este sacrificio: de tu servidor el Papa N., de nuestro obispo N., del orden episcopal y de los presbíteros y diáconos, de los oferentes y de los aquí reunidos”.

Así pues, la mención explícita del Papa y del Obispo del lugar es un signo de comunión con ellos. No se trata de que se rece aquí por ellos, no es pedir por ellos, sino manifestar que esta asamblea local, con su sacerdote, celebra la Santa Misa estando con comunión con el Papa y con el obispo de la diócesis: ¡la eclesialidad!

Pedir por el Papa y por el Obispo se pide más bien en las preces de la oración de los fieles, no en la plegaria eucarística.

Además, como ya se indicó antes, se pueden añadir los nombres del obispo coadjutor o de los obispos auxiliares. Pero sería incorrecto añadir el nombre del Superior religioso, del Provincial o del Padre General por parte de los religiosos celebrando la santa Misa. Las realidades que se nombran son las grandes realidades sacramentales de la Iglesia: el Papa, centro de comunión de toda la Iglesia, y el Obispo diocesano, principio de la unidad de la Iglesia diocesana.

Terminamos con palabras de Juan Pablo II:

    “La comunión eclesial de la asamblea eucarística es comunión con el propio Obispo y con el Romano Pontífice. En efecto, el Obispo es el principio visible y el fundamento de la unidad en su Iglesia particular. Sería, por tanto, una gran incongruencia que el Sacramento por excelencia de la unidad de la Iglesia fuera celebrado sin una verdadera comunión con el Obispo. San Ignacio de Antioquía escribía: « se considere segura la Eucaristía que se realiza bajo el Obispo o quien él haya encargado ». Asimismo, puesto que « el Romano Pontífice, como sucesor de Pedro, es el principio y fundamento perpetuo y visible de la unidad, tanto de los obispos como de la muchedumbre de los fieles », la comunión con él es una exigencia intrínseca de la celebración del Sacrificio eucarístico. De aquí la gran verdad expresada de varios modos en la Liturgia: « Toda celebración de la Eucaristía se realiza en unión no sólo con el propio obispo sino también con el Papa, con el orden episcopal, con todo el clero y con el pueblo entero. Toda válida celebración de la Eucaristía expresa esta comunión universal con Pedro y con la Iglesia entera, o la reclama objetivamente, como en el caso de las Iglesias cristianas separadas de Roma » (Ecclesia de Eucharistia, n. 39).


*Javier Sánchez Martínez, sacerdote de la diócesis de Córdoba (España), ordenado el 26 de junio de 1999. Licenciado en Teología, especialidad liturgia, por la Universidad Eclesiástica San Dámaso (Madrid), miembro del Equipo diocesano de Liturgia.

 InfoCatólica.  Blog:  Liturgia, fuente y culmen (27/12/17)

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